La CEES vivió una jornada especial en el marco del Día de la Llaneridad del mes de agosto, un encuentro que reunió alegría, tradición y sentido de pertenencia alrededor de la cultura de nuestro territorio. Los ciudadanos de Transición B recibieron a sus abuelos como invitados especiales y compartieron con ellos experiencias que permitieron reconocer, disfrutar y mantener vivas las raíces y tradiciones que hacen parte de nuestra identidad llanera.

Una historia que llevó al corazón del llano

La jornada estuvo acompañada por la presentación llanera “El Cabrestero, el dueño del hato”, una puesta en escena en la que los ciudadanos de Transición B dieron vida a diferentes personajes, costumbres y manifestaciones propias de la cultura llanera.

A través del baile, la música y la expresión corporal, los ciudadanos se acercaron de manera significativa a las tradiciones de nuestro territorio. Cada representación se convirtió en una oportunidad para aprender desde la experiencia y expresar el orgullo por las raíces que hacen parte de nuestra identidad cultural.

Tradición, juego y aprendizaje compartido

La celebración continuó con diferentes juegos inspirados en la temática llanera, que propiciaron momentos de diversión, participación e interacción entre los ciudadanos y sus abuelos.

Estos espacios permitieron que el aprendizaje trascendiera el aula y se construyera a través del juego, la expresión y el encuentro. La presencia de los abuelos enriqueció especialmente la experiencia, al vincular sus recuerdos y saberes con las vivencias de las nuevas generaciones.

La jornada se convirtió así en un escenario para reconocer que la cultura también se aprende, se comparte y se transmite mediante las historias, las experiencias y los vínculos que unen a las generaciones.

Un encuentro entre generaciones

Uno de los momentos más significativos fue el compartir con los abuelos, quienes disfrutaron junto a los ciudadanos de un espacio de conversación, alegría y cercanía. Su participación permitió fortalecer los vínculos familiares y valorar el papel de las generaciones mayores como portadoras de conocimientos, recuerdos y tradiciones.

Aunque la celebración contó con la participación de los diferentes grupos invitados, los abuelos de Transición B tuvieron un lugar especial durante esta experiencia. Su presencia hizo de la jornada una oportunidad para conectar pasado y presente, reafirmando la importancia de reconocer nuestras raíces mientras construimos nuevas experiencias.

Una celebración que dejó raíces

El Día de la Llaneridad permitió celebrar mucho más que una tradición. Fue una experiencia de formación integral en la que la cultura, la expresión artística, el juego y el encuentro familiar se articularon para fortalecer en nuestros ciudadanos el sentido de pertenencia y el reconocimiento de su territorio.

Desde la CEES continuamos promoviendo experiencias que conectan el aprendizaje con la vida, fortalecen la ciudadanía y permiten que cada ciudadano descubra el valor de sus raíces para proyectarse hacia el mundo con identidad, sensibilidad y sentido humano.

Celebrar nuestras tradiciones fue también una manera de reconocer quiénes somos, de escuchar a quienes han construido nuestra historia y de sembrar en las nuevas generaciones el deseo de conservar y transformar nuestro patrimonio cultural.

En la CEES SOMOS… raíces que inspiran, generaciones que conectan y ciudadanos que transforman.