En el marco de las celebraciones de fin de año, la CEES vivió una jornada profundamente significativa al compartir la novena navideña con adultos mayores, niños y familias de la Fundación Mi Dulce Hogar Casa al Abuelo y la comunidad de la vereda El Cairo, consolidando un espacio de encuentro, escucha y construcción de comunidad.

Durante esta actividad, los ciudadanos CEES brindaron compañía, alegría y momentos de diálogo cercano, propiciando un intercambio de experiencias de vida que permitió conocer más a fondo las historias, realidades y sueños de las personas que habitan la vereda. Esta visita tuvo un valor especial al convertirse en la primera invitación formal que la Ciudad Educadora realizó a la comunidad de El Cairo desde su llegada al territorio.

En el encuentro se reflexionó sobre la relación entre la CEES y la vereda, reconociendo honestamente los impactos que ha generado la presencia de la institución, como el aumento del tránsito vehicular en horarios escolares y el uso de recursos naturales. Este ejercicio de diálogo permitió reafirmar el compromiso institucional de retribuirlo con acciones concretas de bienestar y desarrollo comunitario.

La jornada también fue una oportunidad para compartir con los visitantes el sentido de la Ciudad Educadora, explicar por qué los ciudadanos continúan su proceso formativo en el mes de diciembre y cómo esta experiencia fortalece su formación integral. Asimismo, se destacó que la CEES proyecta diversos trabajos a futuro con la vereda, enfocados en el acceso al agua potable, el uso compartido de espacios como la cancha sintética y la apertura de la institución como un lugar de encuentro para la comunidad.

Como gesto simbólico de cercanía y afecto, los ciudadanos CEES se organizaron para llevar regalos y detalles navideños, padrinando a los niños invitados y compartiendo con ellos la novena, en un ambiente cargado de solidaridad, empatía y humildad. Esta experiencia fue enriquecedora tanto para los ciudadanos externos como para los ciudadanos CEES, reafirmando el valor de la responsabilidad social y el compromiso con el entorno.

Desde la Fundación Mi Dulce Hogar Casa al Abuelo se expresó un profundo agradecimiento a la Ciudad Educadora Espíritu Santo por abrir sus puertas y su corazón, resaltando que este tipo de espacios representa esperanza, compañía y la certeza de que cada gesto puede transformar vidas.

En la CEES SOMOS… comunidad que dialoga y transforma su territorio.