Los ciudadanos de Transición de la Ciudad Educadora Espíritu Santo vivieron una experiencia pedagógica que convirtió la escritura en una aventura llena de sentido. A través de la creación de una receta para preparar sus propias chocolatinas, exploraron el lenguaje escrito, expresaron sus ideas y descubrieron que cada palabra podía comunicar, orientar y transformar una experiencia cotidiana en una oportunidad de aprendizaje significativo.

Escribir desde experiencias reales

Desde el área de español y con una mirada inspirada en el enfoque Reggio Emilia, los ciudadanos participaron en una experiencia de escritura espontánea que partió de un contexto cercano, divertido y motivador: la preparación de sus propias chocolatinas.

Junto a sus ciudadanos inspiradores, construyeron un formato de receta en el que asumieron un papel protagónico. Registraron los ingredientes, representaron por escrito el paso a paso de la preparación y utilizaron los recursos del código escrito que habían ido descubriendo y construyendo durante su proceso de aprendizaje.

Cada trazo contó una historia

La experiencia permitió reconocer las ideas que los ciudadanos ya tenían sobre el funcionamiento del lenguaje escrito. Cada trazo, letra, palabra y frase se convirtió en una oportunidad para explorar, probar, equivocarse, descubrir y volver a intentarlo en un ambiente de confianza y acompañamiento.

El propósito estuvo en fortalecer la comprensión de que escribir era una forma de expresar lo que pensaban, sentían, sabían e imaginaban. De esta manera, la escritura espontánea favoreció la autonomía, la creatividad, la confianza y el desarrollo de habilidades comunicativas desde una experiencia auténtica.

Del papel a la acción: aprender haciendo

Después de escribir, llegó el momento de llevar las palabras a la acción. En el espacio de Cooking, los ciudadanos transformaron sus recetas en ingredientes, los ingredientes en deliciosas chocolatinas y el aprendizaje en una experiencia memorable.

La actividad integró el desarrollo del lenguaje, la exploración sensorial, la creatividad y el trabajo colaborativo. Cada ciudadano pudo reconocer el valor de sus aportes y experimentar cómo sus ideas escritas podían orientar una acción concreta, fortaleciendo así la conexión entre el aprendizaje académico y la vida cotidiana.

En Transición, cada experiencia se convirtió en una invitación a descubrir, crear y dar voz a las ideas. Entre letras y chocolate, nuestros ciudadanos comprendieron que escribir tenía un propósito, que sus palabras podían comunicar y que aprender también significaba explorar el mundo con curiosidad, imaginación y sentido humano.

En la CEES SOMOS… ciudadanos que escriben, crean y transforman el mundo con sus ideas.