Una experiencia multisensorial que convirtió la curiosidad en aprendizaje
Los ciudadanos de Infants vivieron una experiencia de exploración multisensorial en el Atelier, donde los colores, aromas, texturas, sonidos y sabores se convirtieron en oportunidades para descubrir, experimentar y crear. A través de elementos naturales y una provocación cuidadosamente preparada, los ciudadanos exploraron libremente con todos sus sentidos y transformaron sus descubrimientos en una bebida saludable para compartir.
Explorar para descubrir
La experiencia partió de una provocación construida con frutas, plantas y diferentes materiales naturales, dispuestos estratégicamente para despertar la curiosidad y motivar la exploración desde los intereses de cada ciudadano.
Preguntas como ¿a qué sabe un color?, ¿a qué huele?, ¿cómo se siente? Abrieron la puerta a una experiencia en la que observar dejó de ser suficiente. Los ciudadanos tocaron, olieron, escucharon, probaron y descubrieron las características de cada elemento a través del contacto directo.
Los sentidos como herramientas para aprender
Cada ciudadano encontró su propia manera de participar en el proceso. Exprimió, sirvió, mezcló, revolvió y combinó diferentes elementos, tomando decisiones y observando los cambios que surgían a medida que avanzaba la exploración.
El color adquirió nuevas dimensiones al relacionarse con los aromas, las texturas, los sabores, los sonidos y las sensaciones. De esta manera, una experiencia cotidiana se convirtió en un escenario de investigación y aprendizaje, en el que la curiosidad orientó cada descubrimiento y la experimentación permitió construir nuevos significados.
Del descubrimiento a una creación para compartir
El proceso culminó con una deliciosa bebida saludable elaborada a partir de los elementos que los ciudadanos habían explorado. El resultado representó mucho más que una preparación: fue la materialización de un proceso en el que cada participante pudo experimentar, tomar decisiones y reconocer cómo sus acciones podían transformar los materiales con los que interactuaba.
Esta experiencia fortaleció habilidades propias de la primera infancia, como la observación, la autonomía, la capacidad de tomar decisiones y la disposición para investigar.
Aprender con todos los sentidos
En el Atelier, cada provocación abrió posibilidades para que los ciudadanos se acercaran al mundo desde la curiosidad y el asombro. La experiencia del color permitió comprender que el aprendizaje podía encontrarse en una textura, un aroma, un sonido, un sabor o en la transformación de un elemento al entrar en contacto con otro.
Fue una experiencia que conectó exploración, creatividad y disfrute, dejando en cada ciudadano la oportunidad de construir sus propios descubrimientos y comprender que aprender también podía ser una experiencia profundamente sensorial y significativa.
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